A estos jóvenes, nadie les ha explicado -o no lo han entendido- que los servicios que como universitarios reciben, son muchísimo más caros de lo que el coste de su matrícula cubre -apenas llega al 15%- y que en consecuencia el resto de su financiación corre a cargo del sufrido contribuyente. Por tanto, debieran saber que, lejos de ser clientes, son subvencionados. Y por lo mismo, deberían dejarse los codos durante lo estudios, ya que mucha gente está pagando mucho dinero para que disfruten del privilegio de recibir educación superior.