Un periodista escribe para comer; un blogger escribe por amor al arte. Todas las demás diferencias derivan de ésta, que es la esencial. Sobre qué se escribe, cómo se escribe, para qué se escribe, cada cuánto se escribe, con qué palabras se escribe; todo se deriva de esa definición básica, radical. Se puede ser periodista trabajando en un blog, si la intención es comer de ese trabajo. Se puede ser blogger escribiendo en un periódico, si uno no se gana la vida con ello. El cambio fundamental en perspectiva desciende de la decisión inicial: escribo para comer de lo que escribo, o escribo para decir lo que me da la real gana y que le den a las consecuencias porque yo ya me gano la vida con otra cosa. Ésta es la fisura que los propietarios de ScienceBlogs no han sabido esquivar, y la que está provocando la autodestrucción de un hermoso proyecto.